—Deténgase, doctor, o apretaré el botón ahora mismo. Deme tiempo para que le explique.

La potencia de sus armas era tal, que incluso la atmósfera del desdichado planeta ardió y se disipó. Venus había sido tomado por sorpresa. El ataque resultó tan repentino e inesperado, y sus resultados tan devastadores, que ni un solo disparo se efectuó contra ellos.

El poder le llegó repentinamente a Larry Snell, surgido de la nada e inesperadamente. Cómo y por qué lo obtuvo, nunca lo supo. Vino a él; eso es todo.

El farmacéutico lo interrumpió levantando la mano. -Sí, importa. Debo estar convencido de que merece lo que yo le puedo dar. De otro modo-. Se encogió de hombros.

Luego dibujó en el suelo, con tiza, el pentágono protector.

—He escuchado sus pensamientos —dijo una voz dentro de sus cerebros—. Se preguntan si conocemos a los vampiros, sean estos lo que sean. Pues no, no los conocemos.

-Faltan seis minutos para las tres. Ahora activaré el mecanismo -puso el cubo sobre la plataforma- a las tres en punto. Por lo tanto, a las tres menos cinco, el cubo debería desvanecerse de mi mano y aparecer en la plataforma, cinco minutos antes de que yo lo coloque sobre ella.

Pero en decenas de millares de años, esta parte de la guerra no había cambiado.

El pequeño farmacéutico dejó escapar una risita. -No se atreva a usar eso. ¿Puede encontrar el antídoto -señaló los estantes- entre esas miles de botellas? ¿O quizás encuentre un veneno más rápido y virulento? O si cree que estoy mintiendo, que en realidad no está envenenado, adelante, dispare. Sabrá la respuesta dentro de tres horas cuando el veneno empiece a hacer efecto.

Esto hará retroceder el tiempo el retroceder hará esto -dijo, hablaba mientras botón un apretando.

Llamó a su ayudante que estaba trabajando al otro lado de la habitación:

—Entonces, ¿por qué tienes miedo que lo pruebe? —dijo la señora Decker—. Como yo sé que es efectivo, te voy a hacer una proposición. Si no te mueres, te concederé el divorcio y no reclamaré absolutamente nada. Si te mueres, toda la fortuna pasará a mis manos en forma automática.

—Mira —dijo Dreena con voz excitada, señalando algo que caminaba hacia ellos—. ¡Una nueva criatura! Los perros han desaparecido y algo los sustituye. Estoy segura de que ya nos han olvidado.

Metía las cenizas en jarros y experimentaba con ellas, pulverizándolas en varias gradaciones de espesor, tratándolos de diversos modos, y, a continuación, echando agua caliente sobre ellas. Intentaba descubrir la fórmula para hacer gatos al instante: gatistant.

El tercer gran descubrimiento que se perdió en el siglo XX fue el secreto de la inmortalidad, descubierto por un oscuro químico de Moscú llamado Ivan Ivanovitch Smetakovsky, en 1978. Smetakovsky no dejó registrado cómo hizo su descubrimiento o cómo supo que tendría éxito antes de probarlo, por dos razones.

Show older
mastodon.cloud

Everyone is welcome as long as you follow our code of conduct! Thank you. Mastodon.cloud is maintained by Sujitech, LLC.